|
| ECOLOGÍA INDUSTRIAL |
Omar Mora Navarro Fecha: 12/01/2005
|
Resumen:
Hace un tiempo atrás, leí un editorial de Enrique Góngora Trejos titulado "Etimologías", en donde el autor concluía con una frase de Virgilio: "Félix qui potuit rerum cognoscere causas" (feliz quien puede conocer la causa de las cosas). |
Detalle:
Y Góngora le atribuía esta felicidad a la etimología misma. Pero, ¿qué felicidad es completa cuando el sentimiento está amarrado al pecho, cuando la verdad es descubierta desde la lucidez de uno, o unos pocos, y parece ser una estupidez para la colectividad? Ya lo decía Jorge Bemard Shaw: "Toda gran verdad comienza con una blasfemia"
En cierta ocasión, escuché que etimológicamente la palabra economía, proviene del griego "oikos", el cual significa propiedad, recursos, junto con la palabra "nomos" interpretada como normativa, leyes. Esto nos indica que "oiko-nomos" hace alusión al conjunto de leyes que rigen sobre la propiedad, sobre los recursos. Haessel, en 1869 acuña el término ecología. La raíz etimológica "oikos" también está presente, y en adición la conocida palabra "logos" (o el estudio de). De forma amplia y comprensiva, sin neuro-asociar la palabra ecología con plantas, animales y el medioambiente en general, se llega a definir el término como el estudio de los recursos, por una simple deducción etimológica.
Si la ecología es el estudio, la ciencia de los recursos y la economía, la ciencia de las leyes que rigen esos recursos; resulta conveniente entender que la ecología engloba a la economía. Los sistemas económicos, se enfrentan a la búsqueda constante por contestar el qué, cómo y para quién producir; pero inclusive el fragmento más diminuto de ese todo que planea o se requiere producir, forma parte de la inmensa gama de recursos del planeta, de los recursos que estudia la ecología.
Definir la economía sólo en términos de riqueza, de transacciones monetarias, o actividades de consumo resulta inaceptable; más bien miope. Es como si aún definiendo la escasez y limitación de los recursos, como el principal problema de la humanidad, a los economistas no les hubiese pasado por la mente que en realidad sí lo es, es como si la economía se hubiera aislado, para que los ecologistas trabajaran; pero como todas estas actitudes son humanas, nada de lo que hagamos nos parece extraño, parafraseando a Terencio (Homo sum et nihil humanum a me alienum puto).
Más como sé lo difícil que es que los economistas acepten supeditar su ciencia, a la de la ecología y ese no es el objetivo, pretendo mostrar que existe la necesidad de enfocar el mundo desde otro ángulo y me parece bien hablar de este tema. Dentro del propósito perseguido, me alegra grandemente que algún bienintencionado acuñara el término: Ecología Industrial; es decir, la ciencia que estudia las relaciones de los sistemas económicos, con el medio ambiente.
La Ecología Industrial busca, aplicar la indispensable búsqueda por la optimización del uso de todos los recursos desde la materia prima hasta el producto final, de una forma u otra; en la industria y el comercio, intentando minimizar el desperdicio. Y curiosamente, los factores por optimizar son: el capital, recursos (incluye tierra, mano de obra) y energía. ¿Verdad que son los mismos factores llamados recursos económicos? ¿Verdad que resulta casi una tontería decir esto? Esta "nueva" disciplina, la Ecología Industrial, provee seis perspectivas interesantes acerca de la administración del ambiente: mantenimiento de hábitats en el largo plazo, alcance global, la vulnerabilidad, la sobreexplotación de los sistemas naturales, los análisis de flujo de masa y la ecoeficiencia industrial.
Veamos brevemente en tanto estas seis perspectivas, para tomarlas como ejemplo de este necesario enfoque de la realidad, de las relaciones con el medio ambiente. La habitabilidad a largo plazo, se refiere a eliminar el pensamiento a corto plazo en el uso de los recursos. No es solucionar tan solo, el problema actual de contaminación de playas, cuencas, aire y suelos; sino asegurar habitáis futuros. Los esfuerzos de la industria y el comercio se deben dirigir, hacia la reducción en el uso de tóxicos químicos; detener la entropía acelerada de la tierra, ocasionada por la actividad industrial; detener la pérdida de especies animales y vegetales; pero sobre todo, el enfoque fundamental es un cambio de actitud, en donde se acepte que más allá de cualquier problema ambiental, es realmente seria la pérdida irreversible de los habitáis.
Cuando se habla sobre una perspectiva de alcance global, se alude a una forma de pensar que va más allá del espacio y el tiempo actuales. Algunos empresarios se preocupan, por cumplir con la legislación actual en materia de medioambiente, del país en donde se encuentran funcionando sus fábricas o negocios; sin contemplar un enfoque global acerca de sus operaciones.
El hombre se mide según la naturaleza. La sobreexplotación de los sistemas naturales degenera una pérdida de habitat y bio-disponibilidad. El ser humano ha perturbado demasiado a la naturaleza; ahora debe lograr un balance adecuado en el uso de todos los recursos. Como se mencionó, el hombre (el ser humano) es la medida de la naturaleza. Este enfoque pretende desarrollar un análisis, acerca de la capacidad de un país; para resistir los embates del cambio ambiental. Es la culminación del estudio del efecto humano en el ambiente.
La perspectiva referida a los de flujo de masa, es quizás uno de los enfoques más técnicos de entre las seis; dado que pretende mantener una contabilidad clara y eficiente, acerca de: la cantidad de insumos utilizados, los desechos generados y el producto final resultante. Después de todo, lo único que hace es aplicar el principio físico: "la materia no se crea ni se destruye, solo se transforma". La Eco-eficiencia, fundamentalmente, pretende definir la correcta aplicación y uso de la tecnología e innovación para mejorar la eficiencia de la industria, la cual se refleja en menores desperdicios y por consecuencia mejoras en el medio ambiente.
Robert Socolow, quien escribió acerca de estas seis perspectivas realiza la siguiente observación: "el valor último de estas seis perspectivas, será establecido por su habilidad para transformar la agenda ambiental, en direcciones productivas". Y Socolow hace este comentario; porque también considera la posibilidad de que muchos piensen, en esta manera de enfocar la administración del ambiente, como un "re-empaque" del sentido común. Pero aún siendo así, vale la pena estudiarlo.
Y es que no importa cuál sea la teoría, desde la cual se cubra el medio ambiente; lo importante es participar. Confucio decía: "Oigo y olvido, veo y recuerdo, hago y entiendo". El decirle a toda la humanidad, que nos estamos quedando sin planeta donde vivir; porque lo estamos negociando cada día en las bolsas de valores, posiblemente no logre nada. Pero si todo ser humano tuviese la oportunidad; triste por demás, de observar en Alemania, el Rhin, sucio, negro, imposible; o pudiesen oler el agua podrida de Bangladesh; tratasen de nadar en el Golfo de Nicoya infestado con desechos plásticos, cartón, papel, latas y demás basuras del consumo; entonces quizás empezarían a preocuparse y con suerte a actuar.
"Scire tuum nihil est, nisi te scire hoc sciat alter" (de nada vale que algunos sepan que este mundo está mal, si otros no lo saben). De nada vale saber y no actuar. Con razón Aristóteles decía: " La vida está en el movimiento"; y Schopenhauer reforzaba cuando decía: "Un movimiento, cuanto más acelerado, tanto más movimiento es; y este puede ser intelectual o físico; pero debe darse y pronto. Es necesario ocasionar el cambio y para esto, hay que divulgarlo, y debe ser rápido.
No es importante si la ecología comprende a la economía, o si la ecología industrial es la disciplina la cual conciliará los deseos y ambiciones de economistas y ecologistas; lo importante es que el ser humano prevalezca.
|
|
|